El Shaliah Hebreo, precursor del apóstol

Shaliah שָלִיחַ ( plural שְלִיחִים sheilim) es un término hebreo que significa emisario o agente enviado legal. El Shaliah tenía la capacidad legal de realizar cualquier acto en lugar de el emisario como si fuera éste mismo con plenos poderes.

El primer Shaliah en la Torah lo encontramos en la persona de Eliezer, que es enviado por Abraham para encontrar esposa para Isaac.

Génesis 24:1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. 
24:2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 
24:3 y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;
24:4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

Aunque en el Talmud, la Torah oral del mundo judío, el shaliah también recibe diversos cometidos y significaciones tales como la persona que sujeta al niño mientras se lleva a cabo el rito de la circuncisión, o la persona que separa el diezmo - terumat hamaaser תרומת המעשר-, y las primicias -ma'aser rishon מעשר ראשון-, nos centraremos en este cometido de delegación por un breve recorrido por el AT en algunas de las expresiones donde se usa:


Esdras 7:14 Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano; 

Daniel 5:24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura. 

2Crónicas 17:7 Al tercer año de su reinado envió sus príncipes Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñasen en las ciudades de Judá; 

En cuanto al plano espiritual, ''los rabinos consideraban como shaliah a Moisés, Elías, Eliseo y Ezequiel, enviados todos por Yahvé, quienes además mostraban su autoridad como representantes de Dios a través de los milagros que obraban en nombre de El.
El término porta la idea de autorización divina a unos personajes que son comisionados por Dios y no por la comunidad.'' (Jean Carlos Diaz Aguilar)

Pero lo más interesante es la transmisión del concepto a la esfera del Nuevo Testamento que continúa con la transmisión de fórmulas legales en el lenguaje como “el que te recibe a ti me recibe a mí”, “lo que atáis en mi nombre lo he atado yo”:

Marcos 9:37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

Mateo 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

Mateo 16:19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Lucas 10:16 El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.

Juan 13:20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

Juan 20:23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.


Nos encontramos por tanto con un paralelismo conceptual entre el hebreo Shaliah y el griego Apostolos ἀπόστολος , apóstol. Una persona que recibe un mandato y misión delegada y plenipotenciaria pero que a su vez NO puede subdelegar esa misión y poderes en otra persona. Un mandato único, personal e intransferible. Sería una traición al emisario.

¿Imaginan a Eliezer nombrando a espaldas de Abraham otros 'apóstoles' para buscarle mujer a Isaac?, ¿Imaginan a Eliezer dejando el apostolado en sucesión?, ¿Imaginan a cualquier otro paisanete creyéndose en el derecho de cumplir los requisitos de nombrarse y autoproclamarse apóstol - shaliah de abraham y ponerse por su cuenta a buscar mujer para Isaac?

Pues eso es lo que tenemos hoy día con la cantera Vaticana y empresas evangélicas asociadas; con sus apóstoles y sus sucesiones apostólicas.


Juan R. Méndez - JRMM









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2 comments

Javier | 9 de septiembre de 2013, 20:11

Muy interesante. Caballero, contigo vamos a terminar aprendiendo hebreo y todo.

El caso es que nunca había pensado en este tema de los enviados en el AT y lo cierto es que habiendo ahí algunas personas que fueron tipos de Cristo, es coherente esta idea de los enviados por ellos, cuya misión era indelegable a otras personas, como si fueran un tipo de los apóstoles. Más aún en contra de la teoría romanista (y de otras iglesias) sobre la mal llamada “sucesión apostólica”. Por eso hay que estudiar, estudiar y estudiar, el AT a la luz del NT, y viceversa, pues luego muchos son engatusados porque el papado venga dando una imagen de falsa piedad.

En el NT todo apóstol cumplía estas condiciones: 1) había sido designado, no por hombre ni por medio de hombres, sino inmediatamente por Jesucristo; 2) no había recibido la enseñanza del Evangelio por parte de otros, sino que había recibido este conocimiento por revelación directa de Cristo; 3) había visto a Cristo después de la resurrección de Él; y 4) estaba inspirado, siendo infalible como maestro, por lo que los hombres estaban obligados a reconocer sus enseñanzas como la enseñanza de Cristo. Luego la teoría de la “sucesión apostólica” no tiene base bíblica alguna y no es más que un invento de la mente de hombres carnales deseando autoexaltarse a sí mismos. Pero hay más de uno que escucha a Roma afirmar pomposa y grandilocuentemente ser la única iglesia y la que conserva el episcopado válido y la sucesión apostólica y les entra el ataque de nervios o la depresión, como si el Vaticano fuera una entidad con autoridad para validar qué es iglesia y qué no lo es.

Si te interesa, escribí sobre esto, a cuenta de la dimisión en febrero de Benedicto XVI:

http://lavozliberal.wordpress.com/2013/02/11/que-el-sucesor-sea-igual/

Saludos.

IPRSevilla | 9 de septiembre de 2013, 20:41

Afirmativo Señor Javier, y gracias por los cumplidos.

No es menos cierto que el Apóstol neotestamentario debía cumplir cada uno de los requisitos que comentas. Dos son los casos que nos encontramos especiales, el primero la sustución (que no sucesión) de Judas por Matías al suicidarse el traidor, y la segunda el ministerio de Pablo. Pero aún así es evidente que la distancia con respecto al concepto de sucesión apostólica autoproclamada de Roma, las ortodoxas y anglicanas, y la borrachera de algunas evangélicas con respecto a la prostitución del término apóstol, es más que evidente y abismal.

Seguiremos caminando. Un abrazo!

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