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¿Y por qué en Belén?

La respuesta está clara: porque así le place al Señor.

Pero si hacemos una lectura como hay que hacerla, de principio a fin disfrutando del hilo que une de Génesis a Apocalipsis, el hilo que tira de la mano que escribe, nos damos cuenta de que no pudo ser de otra manera.

Belén, una pequeña población del reino de Judá, ciudad de paso dedicada casi exclusivamente a la guarda de ganado de los viajeros que usaban la ruta para Egipto desde Siria y Palestina. Allí es donde Samuel encontró y ungió a David siguiendo la Palabra de Yahvé (1º Samuel 16). Una insignificante ciudad del reino de Judá; la pequeña; la menor; la débil e insignificante; la secundaria; la postrera.

Ya el profeta Miqueas nos habló de este hecho:
Miq 5:2 ''Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad''

Quizá los fariseos contemporáneos de Jesús querían una llegada de su rey en su ciudad, en su templo, en Jerusalén. La majestuosa, la fuerte, la importante. Con fasto, pompa y señorío terreno. No podía ser en la débil y despreciada Belén. Era SU mesías.

Quizás hoy otros fariseos lo buscan así; reciben a su sustituto en el rico templo, en la importante y fuerte Roma; entre la pompa y el fasto. A su manera. En su fecha. Cómo y cuando ellos digan ¡No conciben otra manera! ¡Ellos, santos doctores, sacrifican a SU mesías cada vez que les place!

Pero: lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 
y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 
Porque El mayor servirá al menor.

Que bien nos expone Miqueas la naturaleza de nuestro Mesías: y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad''
Si lo miramos desde el hebreo bíblico hace referencia y en perfecta concondancia con el concepto de eternidad del Salmo 90:
Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Desde el más pasado y remoto de los pasados hasta el futuro más futuro imaginable ¡Tú eres Dios!
Desde la Eternidad, ni siquiera desde la infinitud. Sin principio. Sin final. Alfa y Omega . Desde esa eternidad salió para encontrarse con nosotros.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 

Hoy el mundo sigue sin Él, como si no estuviera, e incluso algunos lo creen tener bajo llave. Pero Él está; y nosotros estamos con Él porque así lo quiso, arrastrando con nosotros nuestras llagas y nuestras debilidades; nuestra vileza y nuestra necedad. Él nos encontró y no queremos estar en otro lugar.


JRMM


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La Religión: un precioso camino en línea recta al infierno

¿Eres una persona muy religiosa? ¿Te consideras así?

Pues cuidado… porque el infierno está lleno de religiosos de los cuales Satanás está y estará riéndose día y noche por toda la eternidad.

¿Por qué consideras que vas a entrar en el Reino de los Cielos?

“Porque soy alguien agradable y desprendido con los demás. En mi vida jamás he roto un plato. Nunca he robado ni matado a nadie”. Muy bien, en el infierno estarán contentos de que, aparte de los mayores criminales e hijos de puta de la historia de la humanidad, por lo menos, entre alguien tan agradable como tú.

“Soy muy bueno y creo en Dios”. Y Satanás también cree en Dios… no solo eso: tiembla cuando escucha Su nombre.

“Estoy bautizado”. Eres un impío perdido y sin Dios al que dieron un buen remojón a los pocos días de nacer.

“Leo la Biblia a diario”. Y la lectura es un magnífico y muy sano hábito. El saber no ocupa lugar. Serás uno de los habitantes más cultos de la Gehenna, de eso no hay duda.

“Hice una oración aceptando a Cristo como mi Señor y Salvador”. Pero, sin embargo, si no crees con el corazón, que eres pecador y que al decir “te acepto” debes renunciar a tus pecados, sino, al contrario, no reconoces tu culpa, ¿como reconoces, entonces, “al Salvador”? ¿”Salvador” de qué, si no reconoces culpa alguna? Puedes llamarlo “Señor” pero sin poner tu vida bajo su Señorío. Puedes repetir mecánicamente una frase que no entiendes. No invocas su perdón, todo es una frase en la que te dejas llevar por la emoción del momento.

La cuestión ES MUY SIMPLE:

Dios existe y si al morir no tenemos parte en Él, iremos directamente al infierno. Sin embargo, a causa del pecado, nuestra relación con Dios está rota y nuestros ojos entenebrecidos a su luz. Esta relación solo puede restaurarse a través de Jesucristo como Salvador. Pero no solo es Salvador, sino también Señor. Lo que implica que, una vez estemos bajo su Señorío, nuestra vida no se va a parecer a la anterior. Pero no por ritos que cumplamos o nuestros esfuerzos, por nuestra propia justicia, sino porque, por obra de Dios, nuestra vieja naturaleza es crucificada. El viejo hombre muere y nace uno nuevo. Mira tu vida y ve si Cristo la ha cambiado, NO que tú la hayas cambiado. Mira tu vida y ve, si el Espíritu Santo, es el que gobierna tu corazón, NO que tú eres el que gobierne. Mira tu vida, y juzga si eres un hijo de Dios, que amas hacer la “voluntad de Tu Padre”, NO que tú amas hacer tu propia voluntad.

NADIE SE SALVA POR LO QUE HACE, SINO POR LO QUE ES.

En la cristiandad, hoy día, hay religión suficiente para llenar de almas perdidas el infierno.