Es fácil decir que hoy la sociedad posee una libertad absoluta de expresión. Pero esto es una simple fachada. Desde luego, el mundo, no para de luchar por valores y metas efímeras, y todo para nada, y además muchas de esas metas se volverán contra ellos mismos. Que nadie se engañe, la visión de absoluta libertad, solo la puede tener un verdadero cristiano, un hombre o mujer reformado, un ser cambiado por Dios.
En este camino nos encontramos y miramos solamente a Aquél que nos libertó y continúa liberándonos de todas nuestras miserias, de las cuales la falta de amor y agradecimiento a Dios son las mayores, y nos reviste de ese hombre nuevo, al que todos nosotros deseamos llegar a ser.
En un librito de Francis A. Schaeffer titulado: “¿Cómo debemos vivir entonces?” Me ha parecido interesante compartir con vosotros, cómo la historia se repite. La diferencia es tal vez, que hoy; cada “hombre” se cree un dios. Es ahí donde los coloca la rebelión, altivez, ignorancia y obstinación de esta loca sociedad actual.
Que el Señor tenga misericordia y acabe la obra que empezó en todos nosotros.
*Algunos nombres de ciudades y localidades geográficas, no nos resultaran muy familiares, pero esto no afecta para nada al sentido que buscamos en este apartado.
Luis Sangareau